El poder de la palabra

Cuando se habla con la verdad, con la certeza de vivir en libertad, sin ataduras de un pasado oprobioso, marcado por los abusos, la prepotencia y los vicios del poder, la palabra se vuelve diáfana y transparente, no hay barreras que impidan llevar un mensaje de esperanza, una voz altiva que educa y aflora consejos sinceros iluminando la ruta… que aun nos queda por transitar.

Es probable que una mentira dicha mil veces pueda cambiar la percepción popular, sin embargo, también es cierto «que nadie puede bañarse dos veces en las aguas de un mismo río», por tanto, el pueblo tiene memoria de los hechos pasados y el dolor le hará recordar los abusos del poder y la fatuidad de sus mandatarios.

Cuando decimos lo que pensamos y hacemos lo que predicamos, la palabra se fortalece y la ilusión tiene su recompensa en la realidad de los hechos, solamente ahí… en la transparencia de los actos, la mentira deja de ser un modo de explotación y de ilusionismo por parte de aquellos vividores de la politiquería ecuatoriana.

El poder de la palabra siempre debe tener un norte claro y un horizonte definido: buscar la verdad… y luchar por la justicia popular con libertad. Cuando maduremos políticamente, habremos iniciado la construcción de la democracia plena; hasta tanto, valoremos la palabra como instrumento para informar, para educar y, fundamentalmente, para transmitir un hálito de esperanza que nos entregue: verdad, esperanza y libertad; para que esto suceda les deseamos: …buen viento…y buena mar.

Lenin Paladines Salvador     

leninbpaladines@hotmail.com