El ocio

¡Qué importante es el ocio en medio de esta sociedad materialista deshumanizante que quiere siempre mantenernos sujetos a sus esquemas ideológicos! Ya sea como esclavos de un patrón privado, ya sea como esclavos de un patrón estado.

Si bien el trabajo conduce a la realización existencial y ontológica y a su crecimiento en todo orden del ser humano, no es menos valedero el ocio en las mismas dimensiones que el trabajo.

Pero es importante educarnos para un mejor disfrute del ocio. Para ello es conveniente, en primer lugar, conocer y tener en cuenta las diferentes actividades propias del mismo. En segundo lugar, poner en evidencia nuestros deseos, gustos y aficiones. Finalmente, planificar aquellas actividades que nos permitan la realización de dichos deseos, gustos y aficiones.

Demos unos ejemplos. Si queremos disfrutar de un descanso físico, podemos dormir, ir al gimnasio por un masaje o sentarnos en un cómodo sillón.

Para el desarrollo personal, intelectual o físico, podemos elegir juegos de estrategia como damas chinas, damas de salón, ajedrez, go, crucigramas, rompecabezas, etc. Lecturas de la literatura universal, poesías, ensayos. Asistencia a clubes de lectura, de arte, de cine, a museos, a conciertos. También podemos escoger la práctica de un deporte: vóleibol, atletismo, caminatas.

En el campo del desarrollo social, tenemos las posibilidades de integrarnos en grupos de ayuda barrial, musicales, asistenciales, recreativos, de alfabetización, religiosos, étnicos, etc.

En fin, se puede aprender, mediante tutoriales en internet: jardinería, pintura, decoración, carpintería, tocar un instrumento musical… y muchas actividades más, que nos darán la oportunidad de utilizar nuestro tiempo libre aprendiendo cosas nuevas y descansando del trabajo  de una manera sana, creativa y práctica.

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