Vivimos en un mundo paradójicamente más conectado y, a la vez, más desconectado. Tenemos la posibilidad de comunicarnos desde y hacia cualquier parte del planeta, y de informarnos sobre casi cualquier tema que podamos imaginar. Sin embargo, también tenemos la capacidad —y el riesgo— de aislarnos, de crear un avatar virtual que nos represente en el mundo digital, y de creer sin cuestionamiento todo lo que aparece en las redes sociales. Todo ello, gracias al internet.
Si bien lo primero permite construir puentes donde antes había desunión —e incluso abrir nuevos caminos de conocimiento—, lo segundo resulta más preocupante y es, sin duda, lo más palpable en la vida cotidiana.
Día a día, se construye una sociedad que, como diría Lacan, vive en la extimidad: una forma de exhibición en la que la intimidad se rompe para mostrarlo todo a todos. Se publica que se hace ejercicio para que se vea que se hace ejercicio, pero no necesariamente por el orgullo de estar más sano. Se publica que se está en pareja para visibilizar la existencia del «yo» acompañado, pero no por el gozo del amor en sí. Se muestran eventos sociales no tanto por la alegría de compartir, sino para ocultar que la soledad también es una posibilidad legítima. Se publican logros o momentos felices como una forma de confirmar la competencia o la superioridad frente al otro, no como un acto genuino de celebración personal.
Día a día, se nos transmite información política de manera tal que se ocultan los verdaderos problemas de fondo: la desigualdad, la pobreza y la inseguridad. Se comunica con menos palabras, pero con más estímulos visuales; grandes imágenes, videos producidos, resúmenes para reels o clips de TikTok, que no invitan a la reflexión, sino a la aceptación pasiva.
En este mundo es urgente recuperar el arte de pensar: para no ser autómatas, para no seguir la masa, para no sucumbir a las tendencias sin conciencia. Pensar para decidir con responsabilidad. Pensar, en definitiva, para ser verdaderamente humanos.
Pablo Ruiz Aguirre
pabloruizaguirre@gmail.com