El horror de la guerra

La historia de la humanidad narra innumerables conflictos armados, en donde las causas pueden ser múltiples, pero las consecuencias siempre serán desastrosas.

En teoría, somos la especie más evolucionada del planeta y a la vez la más cruel, irresponsable e irracional, pues todavía no hemos sido capaces de erradicar la guerra, que es una forma perversa de dar la muerte a inocentes que no tienen la capacidad de oponerse a los perversos intereses y deseos de los amos del mundo que ordenan disparar y matar.

A la pandemia, y todas las demás crisis económicas, sociales, éticas, los desastres ecológicos y otros acontecimientos., por los que hemos tenido que pasar, se suma ahora el que estemos a puertas de la devastación de la guerra: caníbales con armas atómicas en sus manos anunciándonos un conflicto armado mundial que ya ha producido demasiadas muertes, demasiadas heridas.

Nunca nada bueno puede salir de la guerra; las amenazas y los ataques se han mantenido con su cuota de dolor, muerte y desamparo. Y por ese dolor, esa muerte y ese desamparo, pensamos que la paz, el desarrollo, la justicia la inclusión se sostienen solamente en el respeto a los derechos de las personas y no en las armas ni en las amenazas nucleares. Los pueblos no necesitan héroes forjados en las batallas. ¿Para qué más sangre?

Quiero expresar mi tristeza por lo que he podido saber de combatientes despidiéndose de sus seres queridos, antes del combate; viviendas en ruinas, civiles y soldados capturados, familias en exilio, o escondidas en refugios, heridos, muertos, caos y desolación por todas partes.

Imploro al cielo para que la guerra no vaya más allá, para que al mundo no le alcance su horror. Amén.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec