El fútbol, el trabajo y el acoso

El muy “directo” Mario Canessa se hizo viral por dejar rienda suelta a lo que él considera son halagos y preguntarle a una colega “¿Qué hace usted para estar tan buena?”. Indudablemente un acoso para cualquiera que no pretenda defender lo indefendible. No es de sorprender que haya estado a lado de Pocho Harb quien ya tuvo su momento de fama cuando comparó a dos mujeres con el tamaño de unas bebidas, como si estas fueran consumibles.

Aun así, uno podría decir que en los programas deportivos ha habido un adelanto pues ahora todos cuentan con una mujer dentro de los comentaristas. Esto hasta que se hace notar que mientras, que todos los muy profesionales hombres se visten de terno, las mujeres se visten con vestidos y muchas veces no frente a un escritorio, sino que se les da una silla en donde sus piernas pueden brillar. Mientras que los mismos comentaristas hombres trabajan en dos o hasta tres programas distintos, en cada uno de esos programas solo hay espacio para una mujer, como si solo se pretendiera cumplir con ese cupo femenino.

Aun así, existe otro problema de fondo y es el festejo con que el acoso de Canessa fue recibido. Y esto es de esperarse, pues los mismos comentaristas de hace 20 años son reciclados en cada programa deportivo. Sus avanzadas edades los pueden hacer confundir el acoso con un halago y es así que reproducen su “caballerosidad” como si fuera algo natural. Su defensa será la misma de siempre de “libertad de expresión”, pero el escándalo mediático podría traer cosas buenas, entre ellas un ambiente laboral más sano.

Alex Samaniego

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