Casi de la noche a la mañana, las escuelas y universidades de todo el mundo cerraron sus puertas hace más de un año. Los cierres, como medida para contener la pandemia de Covid-19, llevo a un despliegue acelerado de soluciones de educación “emergente” para asegurar la continuidad pedagógica y una infinidad de obstáculos. El Covid se ha ido lejos, pero aún a la fecha siguen siendo múltiples, las consecuencias sobre todo en el aspecto educativo.
Las desigualdades en el aprendizaje se han ampliado, aumentando la marginación sobre todo en los estudiantes más desfavorecidos. Existen repercusiones inmediatas de la pandemia en la equidad y la calidad educativa que aún permanecen. Los resultados sugieren que las principales preocupaciones en estudiantes son en la actualidad: la situación financiera, la estabilidad socio emocional después de sufrir la perdida de familiares cercanos. Las formas de enseñanza y aprendizaje después de la pandemia deben priorizar la praxis. Existen materias que buscan el desarrollo de competencias profesionales por medio de la práctica. Los estudiantes han reorganizado su vida cotidiana para ajustarse a la nueva normalidad.
Nuestros docentes en la actualidad son expertos en herramientas digitales del aprendizaje, pero aun los impactos son evidentes en la calidad educativa.
Cambio y fuera.
Richard E. Ruiz O.
richardruiz.45@gmail.com