El aporte de Efraín Borrero Espinosa

Hace pocos días, al salir de un acto religioso, tuve la grata ocasión de saludar con Efraín Borrero Espinosa, destacado abogado, catedrático e historiador lojano. Nos reencontramos luego de varios años de no haber coincidido en espacios comunes. Su espíritu jovial, extrovertido y esa bondad muy característica de los hombres buenos permanecían intactas. Fuimos compañeros de trabajo, hace algún tiempo, en el ex Congreso Nacional del Ecuador, en el que el Dr. Efraín Borrero se desempeñó como asesor legislativo dado su amplio conocimiento y experiencia en el ámbito jurídico y de procedimiento parlamentario.

Ciertamente, su paso por la función pública, en la que ocupó cargos relevantes en varias instituciones del Estado, siempre destacó por la honestidad, transparencia, su vocación permanente de servicio y, sobre todo, el enorme cariño que tiene por su tierra: Loja.

Efraín Borrero Espinosa, quien pudiera estar gozando de una vida mucho más tranquila como la que ofrece la jubilación, no obstante, sigue brindando un aporte esencial a nuestra cultura, desde el ámbito de la investigación histórica que la desarrolla de forma minuciosa, a gran detalle y con enorme profundidad. Sin duda, que su contribución intelectual no solo que hace feliz a la gente que lee sus trabajos, sino que también mantiene por medio de sus crónicas vigente a eso que conocemos como lojanidad.

De ahí que alentamos, desde esta columna, al Dr. Efraín Borrero a continuar con su notable labor como miembro de la Academia Nacional de Historia, Capítulo Loja. Hay tanto por descubrir como aquello que la locomotora que está ubicada en el parque Jipiro pudo ser transportada a esta ciudad gracias a la gestión titánica, precisamente, de Efraín Borrero Espinosa, logrando con ello –de alguna manera- lo que en su momento no pudo incluso Eloy Alfaro, esto es, llevar el tren al sur del país.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion

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