El alcalde de Macará teme que el Cebaf no se inaugure el 30 de noviembre

Personero municipal revela que hasta el momento no se ha hecho absolutamente nada en equipamiento y colocación de mobiliario.

El Centro ha sido calificado por diversos sectores como un ‘elefante blanco’.
El Centro ha sido calificado por diversos sectores como un ‘elefante blanco’.

Los habitantes del cantón Macará, en la provincia de Loja, pasaron de la expectativa a la preocupación. Es que temen que la oferta de inaugurar el Centro Binacional de Atención Fronteriza (Cebaf) no se realice el 30 de noviembre de 2022, conforme lo anunció el Gobierno Nacional, a través de dos secretarios de Estado.

Un resultado de la firma de la paz

La obra, que resultó del acuerdo de paz entre Ecuador y Perú, en octubre de 1998, es una vieja aspiración de los habitantes de Macará y también de los ciudadanos de la parte norte del vecino país. No obstante, se ha dado largas a su culminación y estreno, a diferencia del Cebaf de Huaquillas, en El Oro, operativo desde 2011. 

Vale resaltar que el anuncio de la apertura se da luego que la actual administración municipal, a decir del alcalde, Alfredo Suquilanda Valdivieso, en forma constante ha estado solicitando aquello a los diversos ministerios: MTOP, Defensa Nacional, Cancillería, entre otros.

Sin embargo, según el burgomaestre, la inauguración, al parecer, quedará en nada. Argumenta que sospecha esto porque, el último martes 8 de noviembre, fue al lugar donde está levantada la infraestructura para verificar si se había iniciado el equipamiento y colocación del mobiliario, pero no encontró a nadie.

‘No se ha hecho nada’

“Es triste, pero parece que será otra oferta fallida porque no se ha hecho absolutamente nada”, precisa el alcalde, aunque aspira que su presentimiento no se plasme porque ello sería “una burla más para el pueblo de Macará. Ojalá me equivoque”.

Dice no ser posible que una infraestructura que costó más de 15 millones de dólares y pese al tiempo transcurrido no esté sirviendo a los ciudadanos de Macará y del vecino país: el Perú, haciéndolo hasta el momento en contenedores y bajo un sol canicular.

Alfredo Suquilanda enfatiza que la situación preocupa a los moradores que han esperado alrededor de ocho años para usar las instalaciones. Dice ser hora de que sean atendidos en un lugar confortable y humano y no en la intemperie.

DÍGITO

La obra costó más de 15 millones de dólares.

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