El quehacer político en nuestro país lo representa el revanchismo politiquero sin medida, y una grandilocuencia vulgar. Pues en el Ecuador prevalece el revanchismo político, la polarización y la búsqueda de intereses partidistas o particulares… en desmedro de nuestra democracia. Por tanto, es imperativo ¡ya! implementar un diálogo social, para alcanzar el bien común y avanzar hacia una auténtica democracia representativa.
El revanchismo politiquero nos está llevando a la última etapa de la degradación humana, lo que materializa aquella metáfora: “el hombre es el lobo del hombre”. El bajo nivel de debate y representación popular se ha vuelto crónico y está produciendo una pérdida de esperanza en la población ecuatoriana, fomentando la migración -principalmente entre los jóvenes- que ven absortos el grado de corrupción e impunidad. Dice Joan Baez: […] “Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella.”[…] En un análisis serio y profundo, estamos muy cerca de ser cómplices y encubridores de la metástasis que nos va consumiendo día a día.
En la Asamblea Nacional no se debate, no existen códigos deontológicos que respetar, la vulgaridad y la denostación procaz de unos contra otros -sin distinción de género ni bandera política- es el hilo conductor del trabajo parlamentario. No se puede debatir con la mediocridad y el sectarismo. La democracia se construye con demócratas; con personas políticas debidamente formadas, no con el partidismo sectario y el revanchismo politiquero como muestra de poder y arrogancia política. George Orwell decía: […] “Un pueblo que elige corruptos impostores, ladrones y traidores no es víctima, es cómplice.”[…] Cada uno de nosotros debe hacerse cargo del grado de complicidad que ha venido aportando a lo largo de los años.
La calidad y fluidez del debate parlamentario depende de la capacidad de escuchar y contraargumentar, así como del conocimiento legal, científico, social, humano y económico del tema en cuestión. Hoy muchos se hacen llamar políticos, pero actuan solo por su propio interés, al irrespetar reglas de manera evidente o subrepticia, al trazar pactos oscuros a escondidas en detrimento de la ciudadanía… resultan ser simples politiqueros, mercaderes o mandatarios de grupos fácticos ajenos al bien común. Hagamos todos, las tareas que nos corresponden si queremos cambiar esta cruda realidad; para que esto suceda les deseamos: … buen viento y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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