El sábado 14 de febrero, con mucho entusiasmo y varios testimonios de aprecio, celebramos la apoteosis de dos sentimientos universales que más se comprenden, entrelazan, a veces se confunden y no pueden vivir el uno sin el otro: el amor y la amistad.
Quiero se me permita hacer una corta reflexión sobre ellos y la trascendencia en nuestras vidas: ¿Qué es la amistad? Ese sentimiento que nace por compañerismo en el aula, por vecindad en el barrio, por relación de trabajo, y que, ahora, incluso se forjan a través de las redes sociales y que hace que la vida sea interesante y motivadora. El compañerismo se convierte en aprecio, comprensión, respeto y solidaridad. De pronto ya no hablamos de temas comprometidos con nuestra actividad, sino de nuestras vivencias, alegrías y también tristezas…y nos apoyamos porque así lo sentimos y necesitamos. Desde luego hablo de la verdadera amistad, de esa que no busca nada a cambio ni se fundamenta en intereses personales que, luego, se desvanecen y queda en nada.
El amor es la amistad en grado superlativo, es el rey de los sentimientos del mundo, el que rige la vida de todos los seres humanos: específicamente, hablo del amor de pareja, del amor romántico, lleno de virtudes y también defectos que, siendo así, sin embargo, es anhelado por todos. El amor que se forja en la adolescencia, se fortalece en la juventud y se consolida cuando, los protagonistas, se dan cuenta que no pueden vivir el uno sin el otro, entonces acuden a las gradas del altar. El amor, en el éxtasis supremo, nos lleva a la generación de nuevas vidas para seguir haciendo crecer al mundo. El amor que, en el otoño de la existencia, permite disfrutar de un futuro que no se sabe hasta cuándo será, pero que, bien acompañados, vale la pena vivirlo.
Celebremos todos los días al amor y la amistad, porque son sentimientos que nunca deben faltar en el ser humano. Procuremos que la amistad apunte siempre a la comprensión y solidaridad; y que, el amor, sea como el aire que respiramos, tan necesario para poder vivir.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com