Democracia planetaria

La humanidad no tiene un rumbo económico definido; todavía se prueban varias recetas para lograr un desarrollo sostenible, eliminar la concentración de la riqueza en pocas manos y alcanzar la equidad social con libertad. En el ámbito político las cosas están claras: la democracia tiene carácter planetario.

El derrumbe de los totalitarismos, de izquierda o de derecha, ha dejado a la humanidad la lección histórica de que un sistema político solo es viable si se levanta sobre los pilares de la libertad, equidad, pluralismo, supremacía constitucional, independencia de poderes y participación ciudadana.

En la democracia, el Estado garantiza los derechos y el orden social, promueve la seguridad jurídica y defiende el interés general. La democracia es sostenible si, por un lado, el pueblo elige a sus gobernantes por medio del sufragio y, por otro, quienes reciben del pueblo el mandato de gobernarlos lo hacen en un marco de estricto respeto a las normas jurídicas.

En la democracia coexisten ideologías diferentes, opiniones distintas, puntos de vista opuestos y propuestas políticas divergentes. El pueblo es el soberano y solo su voto decide el destino de la sociedad. Quien, en el ejercicio del poder, no respeta los principios democráticos, cae, ineluctablemente, en el fango de la concentración del poder, el abuso de este y la institucionalización de la corrupción; de lo cual, en el Ecuador, ya hemos tenido suficiente.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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