Del Estado constitucional al Estado digital de derecho

En el “mundo latino” (Atienza dixit) rige el modelo teórico jurídico denominado ‘Estado constitucional’, o simplemente ‘constitucionalismo’, modelo que surgió a mediados del siglo XX. Sin embargo, creo que este paradigma constitucionalista será superado por un nuevo modelo denominado ‘Estado digital de derecho’, aquí las normas no solo se escribirán en leyes, sino también en algoritmos, códigos informáticos y bases de datos; todos ellos están ya condicionando las prácticas jurídicas. Además, el Estado se convertirá poco a poco en un sistema digitalizado donde la tecnología deja de ser un medio y se transforma en un espacio normativo en sí mismo; por ejemplo, hay plataformas digitales que crean entornos normativos propios, donde las reglas no siempre provienen del Estado sino del código informático. El jurista Lawrence Lessig generó la idea de que “el código es la nueva ley”, por ello, hoy el derecho ya no se ejerce solo en tribunales o parlamentos, sino también en servidores, interfaces y algoritmos. El gran desafío es determinar quién legislará en el ciberespacio: el programador o el legislador. Esta pregunta inaugura la transición del Estado constitucional de derecho al Estado digital de derecho. Todo Estado digital se sostiene sobre una infraestructura jurídica y tecnológica interconectada, cuyos pilares fundamentales son: 1. Identidad digital y firma electrónica. 2. Interoperabilidad institucional. 3. Ciberseguridad jurídica. 4. Protección de datos personales. 5. Inteligencia artificial en la administración pública, para agilizar procesos y análisis normativos. Los juristas en la actualidad deben conocer que el derecho digital no es una rama más del derecho, sino una reconfiguración integral del sistema jurídico, donde las plataformas digitales constituyen la nueva infraestructura del poder público y privado. Por lo tanto, el abogado debe ser capaz de interpretar tanto el texto jurídico como el código informático. El desafío de este siglo consistirá en construir un derecho que combine la justicia humana con la agilidad tecnológica para lograr el bien común.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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