Del bicentenario a nuevos espacios de libertad

Hace dos siglos los lojanos proclamaron la independencia de su ciudad y adhirieron al movimiento libertario, sentaron las bases para decidir democráticamente el futuro de la naciente república.

La historia recoge episodios de marginación y atentados contra la dignidad de las personas entre las motivaciones de la gesta independentista. Las clases sociales y la minimización de los “otros” son contrarias a la diversidad y derivan en intolerancia. En el balance de etapa colonial hay ganancias y pérdidas. Por un lado, una simbiosis cultural que significó nuevas dimensiones del conocimiento, pero también afrentas de un régimen que buscó mantenerse sobre inequidades.

Un gobierno autónomo suponía avanzar hacia sociedades más justas, se pensó que los criollos evitarían distinciones, velarían por las identidades y un aprovechamiento racional de la naturaleza, pero no ocurre así. Lamentablemente, las ambiciones humanas no tienen signo político ni bandera.

Los entornos tecnológicos, sociales y políticos cambiaron, hay mejores condiciones de vida, pero aún está lejos el progreso sostenido que inspiró a los próceres

La celebración del bicentenario, condicionada por la Covid-19, es un punto de partida hacia otras libertades en la era digital. Hoy como en 1820 se requieren líderes que ayuden a unificar esfuerzos para llegar a efectivas garantías en el comercio, la educación, la salud y un largo etcétera de ámbitos de las relaciones humanas medidas por la virtualidad. La interacción entre presencialidad y distancia es una característica de la “nueva normalidad” e implica actualizar las legislaciones para cohabitar en paz. 

Felicitaciones a Loja y sus ciudadanos en aniversario de la independencia y los mejores deseos a sus gobernantes para que breguen por más emancipaciones.

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