Al fin llegaron los debates presidenciales del CNE que obligaban a todos los candidatos a estar presentes. Los candidatos recibieron preguntas al azar de distintas temáticas y después tuvieron la oportunidad de hacer réplicas con respecto a las respuestas de sus contrincantes. Sin embargo, el debate dejó un mal sabor de boca debido al bajo nivel de esas respuestas.
El formato del debate se acercó más a una entrevista. Si se pretendía hacer un debate, los candidatos debieron recibir las mismas preguntas para que pueda haber oposición de ideas. Cuando los candidatos no conocían la respuesta, utilizaron el tiempo para hacer propaganda, importándoles muy poco dejar sin respuestas al pueblo ecuatoriano. Propuestas de tinte populista y demagógico siguen haciéndose presentes como asombrosos créditos a tasas de interés diminutas o comprar votos que serán pagados en la primera semana de gobierno.
Resulta muy preocupante que cada vez que los candidatos hablan, los votos en blanco o nulos sean cada vez más atractivos. Después de un año tan complicado y difícil como lo fue el 2020, lo último que Ecuador merece es una nueva estafa presidencial. A los candidatos se les debe exigir mucho más e indistintamente de quién gane, dada la crisis que atraviesa el país, este debe ser el presidente más exigido de toda la historia del Ecuador.
Alex Samaniego
@AlexSMA21