De cómo y sin haber carretera llega el primer vehículo a Chuquiribamba

Habitantes consideran una hazaña. Imperaron literalmente la fuerza y la unidad. El chasis fue atado a bueyes.

El automotor fue llevado desde Catamayo a la parroquia lojana.
El automotor fue llevado desde Catamayo a la parroquia lojana.

Manuel, habitante de la parroquia Chuquiribamba, del cantón y provincia de Loja, recién graduado de docente, trabajó en una escuela de la frontera lojana. Allí, con sano orgullo, contaba a la gente de Celica, Pózul y Pindal la hazaña de los chuquiribambenses, en la década de 1950, de lograr que un vehículo, sin que exista vía alguna, llegara hasta el mismo centro poblado.

No daban crédito alguno

Sin embargo, sus contertulios no creían aquello porque consideraron imposible que un carro se moviera siquiera si no hay carretera. No obstante, insistía que es realidad y que él, aún niño, fue testigo de aquel acontecimiento histórico.

El automotor llegó en piezas desde Catamayo: la carrocería primero y luego el chasis, guiado por Carlitos, un hombre de unos cincuenta años.  Al arribar a Chuquiribamba, lo estacionó frente al convento. La gente emocionada aplaudía y daba vivas, en tanto que la banda de pueblo, integrada por Miguel Isaías Sinche, Roberto Granda, Teófilo Granda, Víctor Granda, Apolinario Sinche, José María Pucha y otros, ponía la nota alegre.

El padre de Manuel corroboró la proeza y cómo los habitantes se propusieron, antes de la apertura de la vía de acceso, llevar un camión al sector. En 1951, llegó a Chuquiribamba el sacerdote, Alfredo Narváez, quien voluntariamente ofreció poner un automotor al servicio del pueblo, pero bajo condición que lo llevara desde Catamayo.

Unidad de los pobladores

La comunidad, autoridades y líderes, entre ellos, Luis Cuenca Dávila, Clementino Fernández, Zoilo Carpio, Emilio Galarza, Virgilio Cobos, Emilio Jaramillo, Deifilio Sinche, Modesto Ortega, Amador Peñarreta, Abelardo Puchaicela, Isaías Sinche, Pompilio Sinche, Balbino Caraguay, Modesto Pauta, Nazario Saca, Arsenio Pauta, Eliseo Tene, entre otros, fijaron la fecha para ir a traer al carro.

El día previsto, salieron de Chuquiribamba a la madrugada y en las primeras horas del día estuvieron ya en Catamayo.

Luis Cuenca Dávila, de Chuquiribamba, y Eliseo Tene, de Pordel, obsequiaron una res cada uno para alimentar a la gente; en tanto que Balbino Caraguay, de Chantaco, llevó cuatro yuntas de toros para arrastrar al automotor. El chasis fue atado a las yuntas y todos, en una sola fuerza, empujaron el vehículo. 

Como en procesión, pasaron Trapichillo. Luego de unas horas y con más dificultad empezaron a subir la zona agreste de El Atillo. Hubo gente que iba delante con palas, picos y barretas abriendo trocha.   Por momentos parecía que se bamboleaba y se desplomaba al barranco. Todos empujaban y sostenían el vehículo, en tanto que Carlos, en su asiento, maniobraba el volante, por instantes encendía el motor para aminorar el esfuerzo de los de a pie.

Halar y empujar

Cerca de cuarenta kilómetros halaron y empujaron el vehículo. Lo hicieron en dos jornadas.  El primer día avanzaron hasta el sitio El Sauce, cerca del barrio Chichaca, donde pernoctaron. El segundo día salieron muy temprano y, desde luego, con menos dificultad, llegaron a Chuquiribamba, en horas de la tarde. Allí hubo fiesta y alegría. “Llegó el carro”, “llegó el carro”, escucharon decir al unísono a la multitud.

Antes, al pasar por Chantaco, El Carmelo y otros barrios, se escuchó a los pobladores gritar: “El carro llega, el carro llega”. (Eduardo Pucha Sivisaca)

PARA SABER

Chuquiribamba, Patrimonio Cultural del Ecuador, está ubicada al noroccidente de la ciudad de Loja, a una distancia de 45 kilómetros.

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