Aprendemos el idioma de manera tan fácil y sencilla que, a menos que tengamos inclinación y gusto por su estudio, pocas veces nos ponemos a indagar y observar algunas cosas curiosas que se pueden hallar en su estructura y conformación.
En alguna de esas ocasiones ociosas en que no tenía a mano una revista de Condorito, me puse a pensar en palabras raras como la que había encontrado por casualidad. Se trataba de la palabra “día”. Resulta que esta palabra significa el tiempo medio que se demora la Tierra en dar un giro sobre su eje de rotación. Y se me ha enseñado que tiene veinticuatro horas. Hasta aquí, nada curioso ni nuevo. Mas ocurre que también se llama “día” a una parte del día: el tiempo en que alumbra el sol la mitad de la esfera terrestre. A la otra mitad del tiempo se le llama “noche”. Es decir, el día está dividido en día y noche. De manera que, en este caso, el día va desde las 06 h 00 hasta las 18 h 00. ¡Vaya qué lío!
También hallé otra palabra del mismo estilo: “nombre”. Palabra que designa tanto al nombre de pila como al nombre completo en que se incluye tanto el “nombre” de pila como el apelativo o apellido. Así, a la pregunta ¿cuál es su nombre?, puedo contestar solo “Carlos” o también “Carlos Correa”. El contexto me ayudará a ver si se me pregunta solamente por el “nombre” de pila o por el “nombre” completo.
Finalmente, hallé una tercera palabra: “hombre”. Esta palabra designa a la especie de seres superiores a los minerales, a las plantas y a los animales. Pero también designa a uno de los dos sexos de estos seres: hombre y mujer. Así que, cuando digo que “El hombre es el ser más inteligente de la naturaleza”, me estoy refiriendo tanto al hombre como a la mujer. (Y parece que la mujer es más inteligente que el hombre porque lo atrapa sutilmente).
Carlos Enrique Correa Jaramillo
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