El calendario corre inexorablemente y decurre el mes de enero de cara a las elecciones del 9 de febrero próximo; para unos un mes de oportunidades, para otros de angustia e incertidumbre por el futuro inmediato; y, finalmente, para otros, de grandes oportunidades en el ámbito laboral, social, económico y político; pues cada uno de nosotros miramos la vida desde una óptica diferente; para los primeros: como una recompensa del pasado, para los segundos: el efecto predecible a la inequidad y la injusticia; y para los terceros: emprendedores de buena fe o atracadores de la libertad y la esperanza popular.
De esta forma transcurre la cuenta regresiva hacia el futuro, hacia la felicidad… o el infortunio, hacia el progreso… o la miseria; el tiempo de vida de los ecuatorianos y en particular de los lojanos, se desliza entre estos dos escenarios, entre estas dos realidades: o sobrevivimos a las vicisitudes que nos depara el destino sin que podamos modificar nada, o nos abrimos camino entre la maleza y los abrojos que oscurecen la frescura del nuevo año… y afrontamos unidos los retos que las circunstancias nos apremian.
Mientras los ecuatorianos afrontamos los efectos de una crisis financiera que, traducida a nuestro entorno será: el desempleo, la inseguridad y una economía familiar precaria que amenaza el bienestar del núcleo familiar; la política será la otra cara de la medalla, el dinero no será un óbice para poner en marcha las grandes empresas electoreras que ya triunfaron en el pasado.
Dos fuerzas se disputarán el privilegio de dirigir el país, los del pasado, por regresar a las mieles del poder y la abundancia para unos pocos, apuntalar la reforma política que iniciaron con la edición de la nueva Carta Magna, a ellos se les han sumado los desechos de los partidos políticos que fracasaron estrepitosamente en el pasado inmediato; y quienes nos gobiernan después de recoger lo que dejó la muerte cruzada y el mal gobierno de Guillermo Laso; hay un grupo expectante, pues los tiempos de crisis son oportunidades para pescara río revuelto, la incertidumbre y la confusión son los mejores escenarios para dividir y triunfar. Quedan pocos días de campaña, ojalá sirvan para que el pueblo decida con responsabilidad los destinos de la patria; para que esto suceda les deseamos: …buen viento y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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