Con crítica me refiero a la definición que nos da el Diccionario de la Lengua Española (DEL) en la entrada 8.: “f. Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.”, diferente de las definiciones 11 y 12, que son las que se utilizan comúnmente: “murmuración.” y “censura (//reprobación)”.
Y debido a que las definiciones 11 y 12 son las más usuales, es justo que pongamos reparos a las críticas que nos hacen porque las tomamos como una murmuración o una reprobación contra nosotros.
Sin embargo, también es posible que nos hagan críticas en el sentido de la primera definición, es decir, que nos pueden indicar nuestros errores o también nuestros aciertos, queriendo ayudarnos para que mejoremos, en sentido constructivo. Es aquí donde debemos poner nuestra atención ya que no nos están haciendo una crítica destructiva.
Ya en esta situación, debemos también valorar si la crítica que nos están haciendo está basada en datos objetivos y elementos conocidos por la otra persona, o si son suposiciones o datos equivocados. Pero para ello debemos, primeramente, por un lado, abrir nuestro entendimiento y, por otro, saber escuchar honestamente lo que nos dicen.
Si percibimos que lo que nos dicen es verdadero, lo mejor es que estemos dispuestos a cambiar de conducta, para lograr un mejoramiento de nuestra personalidad. No tomar en cuenta o dejar de lado lo que nos dicen es caer en la insensatez, con las consecuentes pérdidas personales.
Por otro lado, si vemos que la crítica está basada en apreciaciones subjetivas o equivocadas, podemos dejar de lado esa crítica.
Así que, bienvenida la crítica, aunque nos moleste muchas veces. Pero sí les digo que a mí no me critiquen porque todo lo hago bien.
Carlos Enrique Correa Jaramillo
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