Preocupados por la crisis política que vive el país, tensionada por la denuncia del presidente Guillermo Lasso sobre la existencia de “ratas, ratones y rateros” en la Asamblea Nacional, descuidamos indicadores de crueldad animal, que para expertos no debe minimizarse esta realidad.
Hace pocos días Canal Sur, publicó un video (sin censura) sobre dos actos de crueldad animal, ocurridos en sectores urbano marginales de la ciudad de Loja. El primero sobre la ira y frustración de un sujeto que con violencia y latigazos maltrataba a un perrito de raza pequeña hasta dejarlo que huya con dolor. Y el siguiente, propio de un alterado mental, que para deshacerse de su mascota lo cuelga en un árbol para que muera ahorcado.
Se informó que por denuncia de los espantados vecinos se logró rescatar las mascotas con vida y están recuperándose. Pero nada se dijo de los agresores. Se desconoce si alguna autoridad ha investigado dicha crueldad y tomado las decisiones de orden legal, porque una simple multa no sería suficiente.
Psicólogos conductuales y defensores de los animales sostienen que el maltrato a las mascotas es una expresión de conducta antisocial, una acción de ignorancia, de perversión de una persona con mente psicópata. Pega, ahorca, ahoga, abandona, mata animales con premeditación y alevosía, sin sentido de culpa.
Si bien son maldades raras, debemos tomar partido y dejar esa pasividad peligrosa en este tema, tal vez intrascendente, pero considerado por expertos como un importante indicador de crueldad hacia la gente también. “Quien tortura a los animales no se detiene allí, la siguiente fase de muchos es maltratar a otras personas”, se advierte.
La crueldad contra estos animalitos también debe ser una preocupación para sus defensores, que los llaman con cariño “ángeles con patas”.
Adolfo Coronel Illescas