La situación general del sistema penitenciario en Ecuador es cada vez más preocupante, dado al crecimiento desbordado que ha tenido la población penitenciaria durante los últimos años, obedecida a un endurecimiento de las penas, más que a un incremento de la capacidad de detención y detección de delincuentes peligrosos por parte de las autoridades.
Es imperativo recordar que el sistema penitenciario está respaldado por Tratados y Convenios Internacionales de Derechos Humanos cuales garantizan un tratamiento adecuado de los privados de libertad, sin embargo, dichos preceptos nunca serán suficientes sin la voluntad política de los gobiernos de turno.
El problema no es sólo el factor económico sino de administración y control efectivo hacia dentro de los reclusorios. El imponer personas improvisadas por cuota política o carentes de conocimiento genera una falta de coordinación institucional, el endurecimiento de castigos por delitos menores, la falta de distribución de delincuentes de alta peligrosidad, el uso excesivo de la prisión preventiva, la violencia, corrupción, la falta de planificación y evasión de recursos convierten a las cárceles de Ecuador en un espacio de castigo selectivo para pobres y marginados.
Las cifras o estadísticas de personas que ingresan y egresan de los Centros Penitenciarios con una rehabilitación social integra no se conoce, menos aún rangos de victimización que puedan medir en el tiempo la tendencia delictiva, lo que fomenta aún más a la fragilidad del sistema.
Alex Ricardo Valarezo V.
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