El mundo se mueve a base de agentes con estímulos y emociones, pero pocos lo han notado, considerando que aquella rama de la mercadotecnia es una disciplina en donde la persona elige al producto o servicio en base a la experiencia o vivencia que le produce el mismo. Es importante entrar en contexto ya que el neuromarketing kinestésico es la aplicación de técnicas, estrategias y tácticas de la neurociencia al marketing, pero enfocándose en los sentidos como el auditivo, tacto, olfato y gusto. Absolutamente todo en la vida tiene como base las emociones y aquello se basa científicamente en la teoría de McLean donde menciona que el segundo tipo de cerebro que posee el ser humano es el límbico y es el que contiene aquello. Para adentrarnos más a la práctica les realizo las siguientes preguntas ¿Alguna vez han sonreído recordando algo? ¿Cuándo van al cine el primer olor que les llega es de canguil con mantequilla? ¿Cuándo pasan por una panadería el olor les atrae? Para todo lo mencionado existe una explicación. Por ejemplo, los cines y panaderías utilizan esencias que buscan generar un llamado a la acción que es la “compra”, o se imaginan que todo el día aquellas máquinas se encuentren encendidas, fueran a la quiebra las empresas. Otros mercados tratan de fidelizar a los clientes a través de campañas publicitarias con sonidos, como el tono al final de cada comercial de Old Spice, y así muchos ejemplos que día a día desafían más a esta bella ciencia del neuromarketing sensorial.
Andrés Marín Jiménez
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