Celebración, identidad, participación

Hoy, en Loja se celebra la Natividad de la Virgen María, y está acompañada de un evento “comercial y agrícola que desde 1824 se efectúa el 8 de septiembre, según lo decretó el Libertador Simón Bolívar en su visita a Loja en octubre de 1822 y que fue ratificado después mediante un Decreto Supremo de Julio de 1829, dándole al evento la calidad de Feria, con exención total de tributos”.

Sin embargo, y pesé a la devoción mayoritariamente católica de los lojanos, esta festividad, que es parte de su cultura y de la región, disminuye en relevancia por el mínimo espacio que se brinda para acompañar los actos y programaciones establecidas. Así mismo, las potenciales posibilidades de negocios quedan marginadas.

En parte, esto ocurre por los calendarios académicos, que para lograr uniformidad quitan identidad. Los centralismos que pretenden eficiencia ignoran las características que dinamizan a los pueblos. Hubo un gobierno que quiso una Patria Nueva, pero parece que lo hizo alejando las diversidades. Un país sin tolerancia no es sostendrá, menos si afectan las particularidades de las ciudades, en este caso la conmemoración septembrina.

Tal vez esta época del año es adecuada por condiciones climáticas u otros factores ambientales, también puede suceder que hay armonía con el calendario religioso, pero estos y más argumentos quedaron invalidados ante las regulaciones y controles que los políticos y tecnócratas decidieron.

Queda en manos de las nuevas generaciones y futuros líderes, mantener o renovar las fiestas de Loja, y más allá de lo religioso, convocar a dialogar, a generar turismo, a ver los florecimientos de los arupos y debatir sobre la cultura del siglo XXI en Loja.

Abel Suing

abelsuing@gmail.com

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