Carta de despedida

Al Lic. Víctor Antonio Carrión Maldonado:

En mi niñez y juventud, durante los fines de semana y con motivo de visitar a nuestra abuelita, tíos y primos –por el lado paterno- solíamos coincidir en casa de tan adorable y bondadosa mujer de mirada dulce y serena. Durante ese lapso, a la par que saboreábamos deliciosos manjares y un caliente café, surgían interesantes diálogos y reflexiones sobre lo que sucedía en la ciudad, en el país y el mundo. Se trataba de conversaciones en la que adultos y también los jóvenes participábamos con entusiasmo y en las que destacaba, precisamente, la palabra de usted, tío Víctor, quien desarrollaba y proponía temas referentes a economía, política y sociología.

Ciertamente, su vocación por la lectura le permitió manejar con mucha solvencia aspectos relacionados con la economía que en lo personal siempre fueron de mi especial interés. Sin duda, su paso por el Banco Central, en la que siempre se destacó por su rectitud de procedimientos y sobrada capacidad en el cumplimiento de sus responsabilidades, le permitió conocer y ahondar en asuntos técnicos que siempre fueron explicados con gran claridad y sencillez.

Ese es mi mayor recuerdo de usted, tío Víctor, su pensamiento claro, su facilidad de palabra, su sonrisa y esa sincera manifestación de cariño hacia toda la familia.

Hace pocos días, y en medio de las complejidades que presenta la actual crisis mundial sanitaria, conocimos de su muerte la que nos deja un gran dolor. No pudimos despedirnos ni estar junto a Marujita ni mis queridos primos en momentos de tanta aflicción, quienes lloran su partida.

De usted nos queda esa figura de hombre bueno, probo, de principios y valores acerados, tan necesarios y exigidos en estos tiempos.

Descanse en paz, querido tío Víctor. Que la tierra le sea leve.

Giovanni Carrión Cevallos

gcarrion.c@gmail.com

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