Bailaste el juego de las sillas

Recuerda alguna vez un cumpleaños al que asististe cuando eras pequeño y ya veías unas sillas arrimadas ahí en el centro. Si no lo viviste, te lo contaron. Muchos fuimos víctimas de este juego. ¿En qué consistía? Pues bueno, varias sillas colocadas en líneas rectas, pero espalda contra espalda se colocaban en el centro. Varios jugadores se colocaban alrededor de ellas y música al gusto del Dj, del padre o de la madre, o de quien maneje el equipo de música. El juego radicaba en que a medida que vaya la música sonando los participantes caminaban alrededor de las sillas, y cuando esta paraba a discreción de quien controlaba la música, los participantes debían sentarse. A medida que avanzaba el juego, y se vuelve a poner la música se eliminan las sillas, y los participantes velan por poder sentarse tratando obviamente de que quien está junto no se siente a como dé lugar. ¿Quién gana? El que se queda con la última silla.

La pregunta es: ¿en política se practica el juego de las sillas? Sí, piense usted en la música que sería el tema de moda (las formas que cambian) ahora el himno nacional o zapatos rojos, por ejemplo. ¿Quién pone la música? Quien tiene poder de hacerlo: políticos, medios, estructura social. Todos (sociedad) nos movemos con la música y le prestamos atención porque es lo actual. ¿Qué podrían ser las sillas? Los temas importantes tal vez, los temas de fondo, los temas estructurales. ¿Qué implica este juego en la política? Que cada vez que nos ponen música (temas superficiales) bailamos, cada vez quitamos un tema de fondo (una silla), cada vez, menospreciamos al otro (lo sacamos del juego), por defender la moda, jugar el juego y ser el más actual con tal vez la única certeza que quede. Hay que apagar la música un momento.

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com

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