Amordazar la palabra

Hoy y siempre defenderemos a rajatabla la libertad de comunicación con responsabilidad, así como el derecho que tienen los medios de comunicación para informar, educar y entretener con veracidad, objetividad, diciendo lo que pensamos… y viviendo lo que predicamos. De igual manera, con mayor denuedo y entereza, promoveremos la libertad de expresión a la que tenemos derecho todos los ciudadanos de este país, obviamente, sin transgredir la norma y el derecho de los demás. Estas acciones, para quienes hacemos comunicación social en cada una de sus manifestaciones, llevan implícita una vocación de irrenunciabilidad y solidaridad para el quehacer periodístico lojano; dice Mala Yousa Fzai: […] “La voz tiene poder, la gente escucha cuando hablamos, no se trata de combatir el terrorismo con la violencia, sino con las palabras.” […] 

La actividad periodística -aquella que se ejecuta con responsabilidad y sin pretensiones politiqueras- no puede mostrar fisuras ante los intereses personales de quien, o quienes, hicieron del periodismo, un camino para su egolatría, la figuración y la vanidad; peor aún para quienes intentan amordazar al periodismo judicializando la palabra y la noble tarea de informar con veracidad y responsabilidad periodística.

Si los candidatos han fallado en su transparencia e idoneidad, es nuestro deber observar estos actos que lesionan la ilusión ciudadana, pero todo esto dentro de la ética y la imparcialidad periodística. No perdamos la objetividad y la responsabilidad que tenemos ante la ciudadanía, censuremos con veracidad, sin dobleces…pero con un propósito constructivo, todo aquello que se aparte del interés popular. Dice Liu Xiaobo: […] “La libertad de expresión es la base de los derechos humanos, la raíz de la naturaleza humana y la madre de verdad. Matar la libertad de expresión es insultar los derechos humanos, es reprimir la naturaleza humana y suprimir la verdad.” […]

Ante la adversidad y el desencanto popular, es necesario aflorar nuestras mejores fortalezas y erradicar de raíz los intentos infructuosos de amordazar la palabra e intentar enlodar este sacrificado trabajo, olvidando claros principios éticos y morales de la comunicación social. Ocupémonos de nuestras tareas y dejemos que los médicos lo hagan de sus pacientes y de los hospitales, los payasos en el circo y sus payasadas y el pueblo en sus justas reivindicaciones; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador

leninb14paladines@gmail.com

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