¿A quién beneficia la cabeza de Murillo?

Según la información del Caso Metástasis, a la red mafiosa, de la que formó parte Leandro Norero, le resultaba un obstáculo la presencia de Fausto Murillo en su calidad de vocal del Consejo de la Judicatura.

La red vio la posibilidad de quitárselo de encima con el juicio político que, en octubre de 2022, le tramitó la Asamblea Nacional por iniciativa del correísmo y el socialcristianismo. Sin embargo, no se obtuvieron los 92 votos necesarios para la censura y destitución de Murillo y el juicio fue archivado.

La alianza del correísmo y el partido socialcristiano no cesaron en su intento de destituir a Fausto Murillo e impulsaron un nuevo juicio político en la Asamblea Nacional. Esta vez el procesado no tuvo la misma suerte y fue censurado y destituido.

La destitución de Murillo tuvo un nuevo actor en la Asamblea Nacional, cuyos votos posibilitaron que el juicio político tenga el resultado que tanto el correísmo como los socialcristianos esperaban. El nuevo actor fue el grupo de asambleístas afines al presidente de la República, Daniel Noboa.

Si la ética fuera una línea roja para delimitar el comportamiento de los políticos en nuestro país, lo razonable era que los asambleístas oficialistas se abstengan o voten en contra de la destitución de Murillo. No solamente por el grave antecedente del Caso Metástasis sino por ser parte de los que más les gusta a los correístas y socialcristianos: meterle la mano a la Justicia.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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