A ellos

Desde su partida nos dejan un dolor insoportable que ellos, desde su nueva morada, lo aplacan y permiten que vivamos honrando su memoria, recordando únicamente sus buenas acciones. Muchas veces nos entristece su presencia, pero más nos alegra sentirles junto a nosotros.

No sabemos qué existe más allá del silencio, pero sí sabemos que están junto a nosotros, sentimos sus manos, su protección, su consejo, su aliento; vivificamos cada uno de sus actos para definir los nuestros.

Vivimos con la esperanza de volverles a ver, de volver a abrazarles con tanta fuerza como nunca lo hicimos en vida, jamás podremos saber si lo lograremos, por eso, vivamos como quisieron que lo hagamos, el mejor tributo que podemos rendirles, es recordarles con felicidad, jamás llorar su ausencia, nadie pretende que le recuerden con tristeza, al contrario, a las personas que nos dejan terrenalmente debemos recordarles por su alegría y por sus buenos consejos. Ellos, nos acompañan desde allá y la única frase que se me ocurre decirles es de autoría de mi hijo mayor; y, espero que la evoque cuando me vaya: “Gracias por impactar en mi vida, de la forma en la que lo hiciste”.

Manuel Salinas Ordóñez

masalord@hotmail.com

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