¿Cuánto pesa una gota de agua en la agenda pública municipal?

En la calle Bolívar, entre José Antonio Eguiguren y 10 de Agosto, frente al edificio El Minero, un antiguo tubo de PVC de media pulgada colocado en vertical, rematado con un tapón hembra roscable rojo, gotea constantemente desde hace semanas. El resultado es un pequeño reguero que atraviesa la parte noreste del Parque Central.

Podría parecer un detalle insignificante. Sin embargo, en una ciudad donde el abastecimiento de agua sigue siendo una preocupación para muchos barrios, esa imagen invita a una reflexión más amplia. No se trata de la cantidad de agua que se pierde, sino de lo que representa una situación que permanece desatendida a plena vista.

Como ciudadano, he intentado comunicar esta observación a través de las redes sociales del Municipio y, de ser necesario, lo haré por otros canales. Más allá de obtener una respuesta, esta experiencia lleva a preguntarse si los pequeños problemas cotidianos encuentran realmente espacio en la agenda pública y técnica. Son precisamente esos detalles los que moldean la percepción ciudadana sobre la eficacia y el compromiso de las instituciones.

Las administraciones no solo son evaluadas por las grandes obras o los proyectos de alto impacto. También lo son por su capacidad para resolver aquello que parece menor, pero que afecta la vida diaria y transmite un mensaje sobre el cuidado de lo público.

Existe un viejo dicho que afirma que una gota de agua rompe la piedra. Quizá la enseñanza no radique en la fuerza de la gota, sino en su persistencia. Del mismo modo, las pequeñas omisiones, cuando se acumulan, terminan erosionando la confianza ciudadana. Y esa, más que el agua desperdiciada, es la pérdida que realmente debería preocuparnos.

Víctor Antonio Peláez

victorantoniopelaez@gmail.com

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