Ecuador vive una etapa donde la ciudadanía observa con preocupación cómo la política se aleja cada vez más de las necesidades reales de la gente. La prisión y los procesos judiciales contra alcaldes y autoridades han encendido nuevamente el debate sobre la ética pública. Un cargo de elección popular no puede convertirse en una carta de impunidad ni en un escudo para esconder actos indebidos. Quien administra recursos del pueblo debe responder con transparencia, pero también debe existir una justicia independiente que determine responsabilidades con pruebas y no con intereses políticos.
Mientras algunos funcionarios enfrentan cuestionamientos, los movimientos políticos ya preparan sus estrategias rumbo a las elecciones seccionales. En Loja empieza a calentarse el escenario para las alcaldías y la Prefectura. Las organizaciones políticas tradicionales, los movimientos provinciales y las nuevas fuerzas nacionales buscan posicionarse en una provincia donde el ciudadano está cansado de promesas y exige obras, seguridad, empleo y autoridades cercanas. La próxima elección no debería ser una lucha de banderas políticas, sino una evaluación de quién tiene la capacidad y la honestidad para servir.
Pero mientras los políticos calculan alianzas y candidaturas, Zamora Chinchipe enfrenta una tragedia que enluta al país. El aluvión que golpeó a esta provincia dejó muerte, destrucción y familias que hoy claman ayuda. Este dolor debe abrir un debate profundo sobre cómo estamos tratando a nuestra naturaleza. Zamora es una tierra rica en recursos minerales, pero durante años se ha advertido sobre los riesgos de una explotación sin controles, de la minería ilegal y de la alteración de ecosistemas que sostienen la vida.
Cuando los ríos son afectados, cuando las montañas pierden su equilibrio y cuando el ser humano prioriza la riqueza inmediata sobre la protección ambiental, las consecuencias pueden ser devastadoras. La tragedia debe servir para investigar, corregir y prevenir, no para buscar culpables políticos de ocasión.
Hoy más que nunca Ecuador necesita solidaridad. Zamora no necesita discursos vacíos, necesita apoyo, reconstrucción y decisiones responsables. La política debe dejar de ser una carrera por el poder y convertirse en un compromiso con la gente y con el territorio.
Los ciudadanos ya no piden políticos perfectos; piden líderes que entiendan que gobernar significa proteger vidas, cuidar la naturaleza y responder ante la historia.
Ricardo Guamán Araujo
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