Desde el punto de vista académico y epistemológico, política en términos generales, hace alusión al grupo de actividades humanas que se refieren a las cosas del Estado; de ahí, que también se la señala como doctrina o ciencia del Estado. Mientras que en el concepto o definición global, se hace referencia a los ciudadanos y a los asuntos públicos regidos por un Estado, siendo esta institución la que rige a los individuos que conforman un grupo social en un territorio específico, sobre los cuales le corresponde legislar, extraer y distribuir los recursos.
Platón considera el concepto de política como el saber concebido en función de fines prácticos; para él, fungir como dirigente del Estado corresponde al filósofo, quien posee el conocimiento del bien, o sea, el fundamento del principio que erige una sociedad humana y al cual ha de dirigirse todo existir humano. Sócrates se constituye como el maestro del “arte político” absorbiendo en sí, la tarea de forjar a los hombres como buenos ciudadanos y Platón se refiere a la “techné política” como la búsqueda de una objetividad rigurosa y por lo mismo, un saber no propio de las masas, sino un saber filosófico supremo.
Con la pulverización de las ideologías, los conceptos y definiciones respecto de la política han quedado en el olvido; hoy, podemos observar que la política se ha convertido en un nombre o concepto mal utilizado, ya que los actores principales que llamamos políticos la tratan de manera superficial, convirtiéndola en lo que denominamos politiquería, pues la “política” se asocia con el concepto “corrupción” y bajo ese concepto la utilizan para sus protervos intereses, dice Voltaire: […] “La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria.” […] una situación que es real, actual y hemos dejado que se normalice en nuestras vidas.
Bajo este escenario sombrío -pero real- la campaña electoral tiene ese eje conductor… políticos convertidos en politiqueros colocados en la vereda de en frente denostando de sus colegas por alcanzar el poder -con algunas excepciones- sin importar los problemas de sus electores. La política, cuando se vacía de principios, se convierte en una estrategia de dominación basada en el cálculo y el oportunismo; ya no se gobierna con ideas… sino con intereses; no se lidera para transformar… sino para administrar y proteger privilegios. Para que esto cambie les deseo: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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