Los derechos fundamentales de los seres humanos, su estricto respeto, observancia y aplicación, son deberes prioritarios del Estado y los gobiernos de turno. Por consiguiente, es necesario constatar que se cumplen, así como vigilar que no se vulneren o violen y estar recilientes a los cambios… siempre y cuando estén acordes al momento histórico que se vive, para reafirmar la debida y eficiente “seguridad jurídica” por parte del Estado, sus instituciones y funcionarios.
Han sido recurrentes los hechos antijurídicos que diferentes organismos del Estado nos han enrostrado con alevosía y ventaja; inclusive, mancillando nuestra propia dignidad; por tanto, no basta la enunciación del reconocimiento de los derechos fundamentales, de las garantías judiciales como: tutela efectiva; el debido proceso; la seguridad jurídica; además de las garantías jurisdiccionales. Hace falta el control del cumplimiento de sentencias de la Corte Constitucional, para complementar el sistema de protección de derechos fundamentales, estableciendo así́ un real y efectivo Estado Constitucional de Derechos y Justicia, conforme lo determina el Art. 1 de la Carta Magna; Malcom decía: […] “Estoy a favor de la verdad, la diga quien la diga. Estoy a favor de la justicia, a favor o en contra de quien sea.” […] La justicia es el pilar fundamental de la libertad y el progreso de los pueblos.
La justificación semántica, pobre y burda entre “elección y votación”, no es más que un reflejo del envanecimiento de poder e ignorancia jurídica en la mala interpretación de la norma. Hace muchos años acuñamos un eslogan de campaña cívica electoral que dice: “los lojanos no votamos …los lojanos elegimos”. Con ello orientamos al electorado a elegir con nuestro voto a un candidato que nos represente con autenticidad, que ejerza el poder que le otorgamos con pulcritud, rectitud y honestidad. El voto significa el derecho universal de elegir a los dignatarios que representan al pueblo en un determinado cargo o dignidad. Dice Juan Bautista Alberd: […] “La ignorancia no discierne, busca un tribuno y toma un tirano. La miseria no delibera, se vende.” […]. Lamentablemente en nuestro país …muchos venden al mejor postor la miseria de su ignorancia.
Un Estado como el nuestro que se dice constitucional de derechos y justicia, tiene como misión principal el promover el bien común, proteger en forma eficaz y permanente las garantías fundamentales de sus habitantes contempladas en la Constitución; es decir, que todos puedan ejercitar sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales prescritos en la Carta Suprema, así́ como en los Tratados y Convenios Internaciones; todo aquello que se haga por fuera de esta proclama constitucional, es atentar los derechos constitucionales de los ecuatorianos; para que esto no suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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