Loja unida: ¡El Banco nuestro no se rinde!

Como lojano, no puedo contener la emoción al ver cómo nuestra ciudad ha dicho «¡basta!» a los gigantes que quieren devorarlo todo. Hace unos días, el Banco Pichincha, con su 54% de acciones en mano, desistió de absorber al Banco de Loja. Ese triunfo no fue un capricho del destino, sino el rugido colectivo de accionistas minoritarios como Oswaldo Burneo, empleados y miles de ciudadanos que salieron a la calle con plantones y voces firmes. ¿Por qué celebramos? Porque defendimos lo nuestro, punto.

Primero, hablemos de lo concreto: esa absorción amenazaba con eliminar más de 500 empleos locales y asfixiar la economía de Loja, que depende de instituciones que entienden nuestras calles empedradas y nuestras necesidades diarias. Imagínense: un banco foráneo imponiendo reglas ajenas, cerrando agencias y priorizando ganancias sobre personas. No, gracias. La resistencia demostró que el poder no siempre está en el dinero, sino en la unidad. Cuando los empleados rechazaron la fusión en asambleas públicas y la ciudadanía llenó las plazas con pancartas, enviamos un mensaje claro: Loja no es una sucursal más.

Segundo, este caso es una lección nacional. En un país donde los monopolios bancarios crecen como maleza, la victoria de Loja grita que la democracia no solo es votar cada cuatro años; es pelear por lo que sustenta nuestra identidad. Si Banco Pichincha cedió ante la presión organizada, ¿qué impide que otras comunidades hagan lo mismo? Es persuasivo: la acción colectiva vence al conformismo.

En fin, queridos lojanos, este triunfo nos enaltece, pero que no nos duerma. Sigamos vigilantes, apoyando lo local con orgullo. Porque si hoy salvamos nuestro banco, mañana salvamos nuestra esencia. ¡Loja resiste, Loja vence!

Santiago Paul Saraguro Jaramillo

santiagosaraguro29@gmail.com

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