La campaña anticipada

La teoría del marketing político dice: “la calidad de una campaña electoral sirve, entre otras cosas, para medir el nivel de la cultura política de los actores participantes”. Si el insulto sustituye a las ideas y la calumnia reemplaza a la propuesta, la calidad de la campaña reflejará un bajo, bajísimo nivel de cultura democrática. La ausencia de ideas creadoras, junto a la proliferación de vituperios y groserías, muestra como en un espejo, el sensible déficit de cultura política tolerante, plural y moderna existente en los actores de dicha campaña. Dice Jhon Morley: […] “Los que estudian separadamente la política y la moral no llegarán a comprender nunca la una ni la otra». […] Muchos fariseos de la política, ya se presentan como salvadores del desastre, en algunos casos, del que ellos promovieron, y en otros, como discípulos de los anteriores.

En la academia el marketing político era la disciplina o conocimiento estrella, -o al menos así́ se creía- y garantizaba el triunfo del candidato. Pero si el comportamiento del público o de la opinión pública se replica en el futuro como ahora, el marketing político tendrá́ que replantearse o, al menos, replantear su rol o modo de ejecutarse; pues, la corriente politiquera que abunda en el tablero electoral vigente, lo utiliza para distorsionar la realidad y buscar, en algunos casos, el caos colectivo, y en otros, vender una imagen conciliadora, alguien dice por ahí con retórica cínica y sin escrúpulos: “sin odios ni rencores”, cuando han sido los sembradores del odio y la venganza personal.

Estamos reeditando la vieja campaña del pasado, el ataque al adversario para ridiculizar, cuestionar su moral, los hechos de su pasado, esto ya lo vivimos desde el retorno a la democracia con frases como: ‘los de siempre’, ‘la oligarquía’, ‘la prensa corrupta’; ‘un fumón discotequero’; entre otras bascosidades que ya se escucha especialmente en las redes sociales y los medios digitales puestos a órdenes de los bufones de siempre.

Loja, capital cultural del Ecuador, no puede darse el lujo de volver a las prácticas deleznables del pasado con los mismo politiqueros de siempre; es necesario cambiar y avanzar en el progreso de nuestra bella provincia. Solamente necesitamos de la unidad y el concurso de los lojanos, para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                       

leninbpaladines@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *