Un nuevo periodo, una gran responsabilidad para el Legislativo

La Asamblea Nacional inicia un nuevo periodo legislativo en medio de una creciente demanda ciudadana por certezas y soluciones concretas. El país enfrenta desafíos profundos: inseguridad desbordada, fragilidad económica, desempleo crónico y un sistema judicial lento y poco confiable. En este contexto, el rol del Legislativo no puede seguir siendo decorativo ni reactivo, debe convertirse en un motor de estabilidad y transformación.

Es imperativo que la Asamblea exponga al país una agenda legislativa estructurada y transparente, con prioridades bien definidas: recuperación económica, fortalecimiento de la seguridad ciudadana, fomento al empleo digno y reformas procesales que devuelvan agilidad y confianza a la justicia.

La Asamblea también debe ser el espacio donde la pluralidad política tenga cabida. Es hora de que los acuerdos estén sobre la mesa, sin cálculos cortoplacistas. Se necesita voluntad para alcanzar mínimos consensos. Hoy importa el país y su gente. Las diferencias ideológicas no deben bloquear el diálogo, deben enriquecerlo. Esa es la esencia de una democracia madura.

La ciudadanía no exige milagros, pero sí espera trabajo serio, técnico y de calidad. La improvisación no tiene cabida cuando las cifras de pobreza aumentan y la inseguridad alcanza niveles alarmantes. Cada proyecto de ley debe sustentarse en datos, evidencia y diálogo plural.

Hoy más que nunca, legislar bien es gobernar. Y gobernar con sentido común, compromiso ético y profundidad técnica será el verdadero camino para recuperar la confianza perdida.

Daniel González Pérez

dagonzalezperez@gmail.com

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