Tras nuestros chicos

El presidente Javier Milei tomó la decisión de prohibir en su país -Argentina- los tratamientos y cirugías para cambio de género en menores de edad.

Donald Trump, presidente de los EE.UU. ha hecho algo similar en su nación, al firmar una orden ejecutiva que prohíbe las cirugías de reasignación de sexo a menores. 

En ambos casos la justificación para tales prohibiciones es que los niños no tienen la madurez cognitiva necesaria para decidir sobre procesos, que en muchos casos implican mutilación de órganos saludables, con riesgo de causar desde infertilidad, hasta problemas calamitosos en su salud mental. Sin descuidar que ese tratamiento aplicado a niños, mediante fuerza o coerción psicológica, constituye abuso infantil.

El tema en cuestión nos lleva a reconocer que esta trama no es ajena a nuestra realidad. Al contrario, se halla ya en plena etapa de adoctrinamiento masivo   a nuestros chicos. ¿El objetivo? Alcanzar que ellos, con el visto bueno de jueces y padres de familia de “mente abierta”, sean a corto plazo los nuevos pacientes (o clientes) de tales tratamientos y cirugías. 

Obviamente que nada dicen respecto a los testimonios de niños de ayer y adultos de hoy, que luego de haber pasado por esos bárbaros procesos médicos y sicológicos de carácter irreversible, al momento se encuentran tardíamente arrepentidos.

No por algo, países pioneros del cambio de género, como Reino Unido, Suecia y Finlandia, están dando marcha atrás, prohibiendo los mencionados procesos hacia menores de edad.

El ataque es fuerte para nuestras familias, pero tocará pararnos firmes, interferir para que no se metan con nuestros chicos, aunque los de “mente abierta” nos llamen fóbicos, retrógrados, fascistas o religiosos.

William Brayanes

wbrayanes@gmail.com

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