El fin de semana tuve el honor de impartir un taller al equipo de Café Criollo, como parte de la celebración por sus 31 años de servicio. Esta empresa lojana, conocida por su delicioso café molido listo para filtrar, nos deja una píldora de sabiduría que comparto: el éxito no solo se mide en ventas, sino en la CALIDAD DEL VÍNCULO CON SU GENTE.
Una de sus tradiciones que más me llamó la atención es la celebración de los cumpleaños de sus colaboradores. No es solo una torta y un saludo, es un momento significativo en el que el empleado cumpleañero, recibe un obsequio, acompañado de un reconocimiento que le recuerda que son sus manos y corazón, lo que impulsa a este negocio a brindarle la oportunidad de trabajo satisfactorio. Este gesto, que parece tan sencillo, ha generado lealtad y compromiso durante décadas.
Algo también que me marcó, es cómo sus fundadores se refieren a sus colaboradores como «chiquis» -en lugar de señores o compañeros-, una muestra de cercanía que transforma el ambiente laboral en un espacio familiar. Durante este taller, varios colaboradores expresaron cómo este trato humano les inspira a dar lo mejor de sí como un acto de reciprocidad. Una colaboradora, con 20 años en la empresa, compartió que este ambiente cálido y respetuoso ha sido clave en su motivación personal y profesional.
Café Criollo es evidencia de que el liderazgo transformador no solo se centra en resultados, sino en un proceso de construir conexiones reales. Si eres líder o empresario, piensa: ¿Cómo estás valorando a tu equipo? Tal vez este 2025 sea el año para humanizar tu liderazgo y construir un éxito que trascienda.
Marlon Tandazo
www.marlontandazo.com