
El inesperado y trágico deceso de un niño, de 11 años, en un barrio, de la ciudad de Catamayo, capital del cantón de similar nombre, el viernes 10 de enero de 2025, fue accidental y no es una muerte violenta.
“El niño lamentablemente falleció cuando manipulaba un arma de fuego”, indica Carlos Ortega Tapia, con rango de coronel, comandante de la Policía Nacional, emplazada en la provincia de Loja.
Eso es lo que observaron los policías cuando tomaron procedimiento y constataron que el arma de fuego que manipuló el niño pertenecía a un familiar que compró ese artefacto para protegerse de la delincuencia.