¿Sambate o humita?

Uno de los valores más característicos de cualquier lugar que se visite, está infinitamente vinculado con los olores y los sabores de cada localidad. Desde el punto de vista de la gestión cultural, se tiene relación con el patrimonio inmaterial que se vincula a los saberes de la naturaleza y el universo, uno de los cuales es el de la gastronomía. Desde esa perspectiva, he querido ofrecerle a la ciudadanía lojana algunos comentarios, no tanto en cuanto a la preparación o los elementos que conforman este emblemático producto culinario, sino desde el tratado de los nombres que usamos para referirnos a esta comida.

En el mundo andino, los platos o preparados que provienen del maíz son los más antiguos de la región, y particularmente han utilizado el choclo, que no es otra cosa que la innovación que aportó Sudamérica en su devenir agrícola, después del arribo de grupos que migraron desde México, de donde parte este sembrío desde un pasado remoto (aproximadamente siete mil años)

Ahora, bien: la palabra ‘sambate’, no es un sustantivo del castellano ya que incluso la Real Academia de la Lengua Española la clasifica como ecuatorianismo, sin especificar el origen etimológico de la palabra. Empero, el clásico aporte publicado por L. Cordero en 1892, en su parte Primera ( Diccionario Quichua – Castellano) traduce la palabra ‘samba’ como un adjetivo que se refiere a aquello “blando; suave, delicado”. También el adjetivo quichua ‘samballa’ se refiere a aquello “bastante suave, de consistencia blanda”. 

La RAE, muy criticada por sus altos niveles de imprecisión con los extranjerismos amerindios, aduce que se trata de una “comida criolla”, usurpando lingüísticamente una tradición de varios países sudamericanos, habitados por culturas andinas, preexistentes a la gran invasión europea, cuyos alimentos y gastronomía obviamente se cocinaban y se comían con o sin españoles. 

Una característica de aquella milenariedad está presente en su envoltura de hojas de maíz, que al igual que los tamales, refiere una forma de alimentarse sin usar más utensilios que la hoja de choclo o de achira. A todas luces se trata de una tradición andina. 

Por otro lado, la palabra “humita” (cuya transcripción fonológica es humint’a) es una voz quechua que pudo haberse incorporado con el advenimiento del imperio Inca en el siglo XV y que quizá fue asumido por los colonos españoles.

Cabe decir que la palabra sambate no es un “lojanismo”, sino un quichuismo presente en el dialecto español de la Provincia de Loja, en Ecuador. Tampoco diría que propiamente es un “ecuatorianismo” porque pertenece a una zona específica del país (sur fronterizo, pie montano occidental) y su uso es anterior a la constitución de la República denominada así por influencia de la Misión Geodésica solo a partir de 1830. 

Ramiro Villamagua Vergara

ra.villamagua@gmail.com

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