Un año para recordar

El 2020 ha sido un año diferente, marcado por la incertidumbre, temor y la presencia de una enfermedad mortal. La normalidad con que iniciaba el año anticipaba un panorama lleno de retos y oportunidades, sin imaginarnos que la noticia de la llegada de un virus asesino en principio lejano sería el presagio de lo que en los meses venideros viviríamos. En definitiva, el virus nos sorprendió y rompió con todo esquema o pronóstico confinando al mundo entero por algunos meses que parecieron eternos. Se Llevó con su paso la vida de casi dos millones de personas hasta el momento, destrozó la economía planetaria y sobre todo develó la fragilidad del ser humano al encontrarse acorralado ante una amenaza invisible.

A pesar de este panorama adverso, la humanidad también supo adaptarse a las situaciones negativas que la pandemia trajo consigo, la resiliencia de las personas demostró que por ahora no es el fin y que la esperanza por días mejores aún no se apaga. Pensar en el virus, nos lleva a contemplar la posibilidad de replantearnos la forma de mirar y aprovechar responsablemente los recursos que la generosidad de la naturaleza nos entrega y también nos invita a repensar las formas de relacionamiento humano, la calidad de las democracias, la lucha contra la corrupción o las desigualdades, así como la necesidad imperiosa de mitigar de una vez al racismo o la intolerancia.

La promesa de una vacuna efectiva actualmente abre una luz al final del túnel, pero también debería abrir un debate sobre cuales son realmente las prioridades del mundo, hacia donde queremos ir, las lecciones y aprendizajes que ha dejado este 2020 son muchas, tomemos lo mejor para lograr una ciudadanía justa, solidaria y empática. ¡Feliz 2021!

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs