Estado de excepción

Sorpresivamente el 21 de Diciembre de 2020,  fueron decretadas nuevas medidas por el Presidente de la República y el COE Nacional, ante la amenaza del brote de una nueva cepa del Coronavirus, lo que determinó que el Primer Mandatario vuelva a decretar el estado de excepción en todo el territorio nacional por 30 días, se declaró el toque de queda por 15 días de 22:00, a 04:00, a partir del 21 de este mes también se decretó la ley seca de 22:00 a 04:00, por 15 días. En síntesis retorna el desempleo y se agudiza la crisis económica, ya que los salarios no alcanzan para supervivir dignamente. Estas medidas deben meditarse muy bien, para poder ponerlas en vigencia, porque en vez de ayudar a la recuperación económica de los ecuatorianos sirve para agravar la miseria y la pobreza de la gente. La paralización de la producción que afronta Ecuador, traduce en un desgaste significativo del mercado laboral. Las estadísticas apuntan a que el 83 % de la fuerza de trabajo está desempleada o en la precariedad y solo el 17 % de la población económicamente activa tiene un trabajo que cumple los requisitos mínimos legales. Ante ésta nueva situación los ecuatorianos quedaron estupefactos y consideran que la angustia volverá a nuestros hogares con impredecibles consecuencias, por el crecimiento de la ola delincuencial que se incrementará ante la impotencia de la policía que no avanza a controlar este mal que agobia a los ecuatorianos. Se aspira que las medidas adoptadas el día de ayer, se revoquen cuanto antes porque ello solo trae dolor y desesperación en los grupos vulnerables, ancianos y pobres de la patria que son los más golpeados, y con la restricción de la circulación vehicular el contagio del virus será en mayor cantidad si se obliga a utilizar el transporte público, en donde se encuentra “el caldo de cultivo” para la incubación y  desarrollo  de tan temido mal.

Luis Muñoz Muñoz