
El mes anterior, Nueva York fue la sede del 78 periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, AGNU, en la que representantes de 193 países debatieron como “Reconstruir la confianza y reavivar la solidaridad mundial”, a la luz de evaluar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la ONU propuso para 2023, mismos que no se han cumplido.
Por un lado, los países europeos y asiáticos abogan en la Asamblea General por una solución “pacífica” del conflicto bélico ruso – ucraniano, pero, continúan aportando armas y dinero para la guerra. Se dan golpes de pecho indicando que los precios de los alimentos y fertilizantes suben, que el costo de la guerra es alto para sus geografías, pero dan tibios discursos abogando por un diálogo que ellos mismos no fomentan.
Por otro lado, se encuentra lo que para la ONU es el “sur global”, es decir, todos los países que no son Europa o Norteamérica, y que incluye a países que han sido golpeados por el neoliberalismo y el autoritarismo. Entre estos países se encuentran los latinoamericanos, que presentaron una agenda distinta poniendo en la mesa el hambre mundial, la presencia de enfermedades, la pobreza, la crisis migratoria, el cambio climático, la soberanía, el bloqueo económico, entre otros temas. Muchas discusiones y nada de cumplimiento que beneficien a los pueblos del mundo.
Remo Cornejo Luque
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