Cuando me conviene sí

Cuando la Posta investiga o interpela al correísmo, el correísmo le dice prensa corrupta y los anticorreístas les festejan como adalides de la libertad. Cuando la Posta investiga o interpela al gobierno, el gobierno les descalifica y los correístas les festejan como adalides de la libertad.

Ese es el problema mucha de nuestra democracia, solo está fundada en lo que conviene a unos, en cierto tiempo y lugar. No lo que le conviene al país y la sociedad en general. La prensa tiene intereses, no es necesariamente objetiva, siempre es sesgada y más aún quien la defiende porque no le ataca.

Si queremos hacer algo, es aplaudir la denuncia, más allá de quien sea que la hace, rechazar la corrupción con la misma voluntad y hastío, sea que viene del gobierno actual o los anteriores. Caso contrario solo somos interesados. Los que hoy apuntan y aplauden, son los que ayer eran víctimas y viceversa. No se construye un país defendiendo conveniencias. Al menos en la sociedad civil debemos defender eso si no queremos caer en ese burdo juego.

Corrupción es corrupción venga de donde venga.

Lo que ha pasado el día de ayer en la ASAMBLEA, es una muestra más de la podredumbre que está atrás de la política como la conocemos. Pero recordemos tener perspectiva, no es de ahora, no sólo es de ahora, es de antes también, es de la clase política enquistada que llega con discursos bonitos pero baratos al poder para satisfacer sus intereses. Es de la clase que se vende heroica y buena y tilda de todo contrario como narco, pero también como pelucón, porque de eso vive, de la división. Es de la clase política, a la que también pertenece un tipo de prensa que investiga y ataca cuando el “timing” es preciso, preciso por venta, por pauta, por paga.

Pero no nos desencantemos, no toda la política es mala, no toda la prensa se parcializa. Hay que enfocarnos en los ejemplos de lo que aún nos da esperanza, la práctica política que va más allá del cálculo y la campaña, y la prensa que aún tiene como visión la búsqueda de la verdad. Difícil sí, largo sí, pero es un camino que debemos tener el coraje de transitar, y se empieza rechazando ahora la corrupción venga de donde venga, no solo apuntando cuando me conviene

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com

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