¿El seso tiene sexo?

Complicadísimo responder a esta pregunta, el tema de la diversidad cerebral, ha sido siempre encendido debate.
Quienes somos padres/madres tenemos la experiencia de que las niñas empiezan a hablar más fluidamente y a más temprana edad, (y parece que nunca paramos de hacerlo), mientras que el niño de la misma edad pronuncia muchas menos palabras.
Si en clase se explica un tema de forma rápida, ágil, clara, con muchos ejemplos pasando de un tema a otro, estamos seguros que las niñas estarían encantadas porque podrían seguir el ritmo, los niños en cambio se quedarían un poco varados. Pero si la clase tiene un método, un orden, si se analiza, se razona, los niños la entenderían mejor mientras que las niñas se aburrirían.
¿Es la educación o la biología la marca estas diferencias?, ambas cosas, pero la educación tiene poderosa influencia ¿Hasta dónde llegan las diferencias “biológicas? ¿Los niños son más agresivos por naturaleza, o aprenden a serlo identificándose con niños varones a través de conductas violentas? ¿Por qué las niñas tienen mayores expresiones de ternura? Aunque no encontremos una respuesta satisfactoria y concluyente para estas cuestiones, es interesante plantearlas, para analizar cómo estamos educando a los niños y a las niñas. Es fácil inferir que el ritmo y la manera de aprender de niños y de niñas son distintos, sin suponer ni discriminación ni relego.
Para educar es importante tomar en cuenta primero la inmensa riqueza del ser humano y que niñas y niños son personas con igual dignidad, derechos y oportunidades y que unos y otras tengan la oportunidad de expresar su “ser hombre” o “ser mujer”, sin ideologías, violencia y sin clichés

Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@utpl.edu.ec

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