Una de las personalidades más brillantes y un jurista probo, el doctor Daniel Arturo Álvarez Celi, falleció en nuestra ciudad de Loja.
Sus méritos son asombrosos, y contrastan con el hilo en que enhebra todas sus virtudes de hombre intachable.
Fue con sus conocimientos jurídicos, su caballerosidad y bondad, uno de los escultores que cincelaban la administración de justicia de nuestra provincia de Loja.
La falta de espacio me impide comentar los grandes conocimientos y cualidades morales de tan insigne jurisconsulto, pero al menos debemos mencionar que el doctor Daniel, el más connotado de los servidores de la administración de justicia de nuestra provincia, llego a ocupar la Presidencia de la Corte Provincial de Justicia de Loja y Zamora Chinchipe, a la que prestigio con su sabiduría y ejemplo.
Muchos otros cargos desempeño y en todos se desempeñó y sirvió con eficiencia y eficacia; con espíritu de amplia solidaridad humana; y, sobre todo, con severidad y deber cívico, encontrando en todo momento la solución adecuada, sin dañar corazones.
Fue de aquella generación de abogados y ciudadanos que se lanzó optimista a la lucha por ganar en la contienda de la administración de justicia, la equidad y el adelanto de nuestra Loja.
Pero lo que realmente formaba parte de su propio ser eran sus amigos y su familia que constituían lo primero y más grande después de Dios.
La antorcha que él enarbolo, siempre nos indicarán el camino para que nuestras vidas culminen de llegar a ser hombres integrales.
Para terminar, permítanme que como la ofrenda más cara que pueda brindarle, rinda un merecido homenaje a sus queridos hijos y nietos, con especial énfasis a mi querido Gonzalo, que silenciosamente y con amor infinito, lo cuidaron hasta el último minuto de su excepcional existencia.
¡Hasta siempre mi doctor Daniel!
Jaime A. Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es