Pensaría que antes más que ahora, se practicaba con más frecuencia, aquella filosofía con la habilidad de dominar las pasiones, que nos perturban la vida valiéndose de la virtud y la razón; se la conoce como estoicismo y su objetivo es alcanzar: crecimiento personal, sabiduría, felicidad y mejorar las relaciones en las comunidades.
Según algunas opiniones sobre esta ideología, está dividida en lógica, física y la ética, según lo cual el bien no está en los objetos externos, sino en la sabiduría y el dominio del alma. Me he tomado el atrevimiento de transcribir algunos de sus aspectos, con la finalidad de que, quienes los saben los recuerden y los que no, los conozcan.
Sabiduría: lidiar con todo tipo de situaciones, buscándoles siempre la solución más lógica y racional.
Templanza: controlar nuestros instintos y vivir con moderación los deseos y emociones.
Justicia: dar a todos lo que les corresponde, tomando en cuenta sus derechos y sus verdades.
Valentía: demostrar la fuerza necesaria para saber aceptar los aspectos negativos de la vida, sin miedo.
Esta filosofía obviamente cree en la paz, mas no quiere decir que crea en la pasividad, y para saber si la practicamos o solo buscamos su definición en el diccionario por curiosidad; repasemos unas cuantas pautas.
¿Sabemos controlar sus emociones…?
¿Hemos encontrado alguien que aprobamos, para seguir sus pasos…?
¿Aceptamos nuestros fracasos, como parte natural de la vida…?
¿Actúanos en base a lo que aprendimos y lo demostramos…?
¿Damos buen uso a nuestro tiempo…?
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com