¿Cómo se mata la libre expresión?

“Desde el principio la humanidad ha utilizado a Dios para justificar lo injustificable” S. Rushdie

¿Cómo se mata la libre expresión? Con un cuchillo en la garganta. Eso es lo que pensó Hadi Matar, cuando intentó asesinar al escritor de la India, Salman Rushdie. Sobre Rushdie pesa una pena de muerte desde hace más de 30 años ¿Acaso Rushdie mató, violó, robó o cometió algún otro crimen? No, Salman Rushdie es acusado de cometer blasfemia.

En 1987 publicó una grandiosa novela llamada “Los versos Satánicos”. En ella con un humor satírico hace notar cómo la religión tiene incoherencias, corrupciones y se moldea en favor de un poder político y no divino. En 1989 el máximo líder ultraconservador iraní Ruhollah Jomeini, llamó a todos los musulmanes a que maten a Rushdie. El precio de su cabeza hasta el día de hoy es de tres millones de dólares.

El ataque a Rushdie despertará mucha de la xenofobia maquillada en EEUU, pues para intolerancia Occidente y Oriente son hermandades poderosas. Por cada Salman Rushdie hay un Julian Assange (también acusado de blasfemia contra el régimen estadounidense). Y por cada asesino musulmán, hay un prisionero en Guantánamo.

Pero es la vida y obra de Rushdie quien nos puede dar una salida a un mundo que prende fuego todo lo que considera distinto. “El momento en que un grupo de ideas se declaran inmunes a la crítica, sátira o rebeldía la libertad de pensamiento se torna imposible”.

Rushdie sobrevivió al ataque y con él, la libertad de expresión sigue viva. Aun así. ¿Cuántos otros artistas no han tenido esa suerte? ¿Cuántos líderes sociales han sido silenciados? ¿Por qué hoy, hablar en contra de una tiranía todavía cuesta la vida?

Alex Samaniego

alsv@hotmail.es

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