Yo no fui, fue Teté

Es entendible que un ciudadano común, de los que caminamos por la calle, responsabilicemos a nuestros representantes por el incremento de los niveles de violencia en todo el país. En el mismo sentido, es normal leer y escuchar opiniones -incluso de especialistas- que invocan la necesidad de incorporar más leyes cuyo objetivo sea mitigar los índices de violencia.

Sobre este último discurso descansan algunos representantes que no pierden la oportunidad de mostrar su lado xenófobo y autoritario, inventándose enemigos colectivos que sirven de maquillaje para ocultar su responsabilidad sobre los hechos. Es muy fácil identificarlos, llevan tenis rojos, mantienen una agenda diferente a la propuesta en campaña y viajan cuando el país se cae a pedazos.

Pero los comunes no somos tontos, pues encontramos vínculos entre los hechos y la forma en que se ha administrado el país. Esto es, reducir el gasto público enfocándose en las imposiciones del Fondo Monetario Internacional sin considerar las demandas sociales, promover el uso de armas incluso cuando no es legal, responsabilizar a “Tete” en lugar de reconocer su falta y, sobre todo, poner al capital por sobre la naturaleza, es decir, por sobre el ser humano. 

En otro contexto esto parecería un chiste, pero es cierto. Hace unos días el presidente de nuestro golpeado país señaló a dos de sus adversarios políticos como los culpables de la inseguridad del país, pero no mencionó, en ningún momento, a quien desarmó el aparato estatal para cumplir una agenda neoliberal que, sin lugar a duda, incrementaría la violencia.  ¿Por qué no? O a la inversa, ¿por qué lo haría si cumplen la misma agenda?

Algo está claro, son dos momentos del mismo gobierno, el neoliberal.

Jorge Zaruma  Flores

Jorgezarumaflores@gmail.com