En los albores del nuevo gobierno, los ecuatorianos hicimos un primer encuentro, un ejercicio práctico en función de la invitación del Presidente Lasso, esto es: un reencuentro de libertad, de esperanza, de sueños compartidos y de obligaciones por cumplir. Goethe decía: […] “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo” […] Quizá ese fue el estado de sojuzgación al que nos sometió el régimen correísta: “eres libre pero controlo tu vida, tus estudios, tu pensamiento, tus expresiones; en definitiva una libertad sometida.
Hoy, más allá de las diferencias ideológicas y los afectos o desafectos electoreros, el pueblo respira libertad, construye libertad, valora la libertad, vive en libertad; ello sin duda es el mejor punto de partida para reencontrarnos con nuestras propias vidas, con nuestras esperanzas y dejar de lado aquella división regional, provincial, barrial, profesional: y, mirar en el horizonte… un futuro próspero y luminoso para nuestro Ecuador.
Todos los ecuatorianos debemos dejar ese sentimiento de arrastrarnos ante el caudillo, cuando tenemos el impulso y el deseo de volar; pues, solo cuando avanzamos muy lejos, solo ahí, sabemos hasta dónde podemos llegar, pero para hacerlo, lo primero que necesitamos es ser libres, como el viento, como el mar, como la gaviota que vuela en raudo vuelo para avistar su próxima morada.
Unámonos todos, reencontrémonos como ecuatorianos y rememos juntos hacia el puerto de la felicidad nacional; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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