Los casos de COVID 19, al 28 de marzo, ascienden a 324.482 confirmados, de los cuales se reportan 16.738 fallecidos y un poco más de 120 mil vacunados. Ecuador, junto con Bolivia, es el país de la región que menos pruebas por número de habitantes realiza. Todo ello en medio de indicios de corrupción en la adquisición de las mencionadas pruebas.
La ineptitud para el manejo de la pandemia y la falta de ética para impulsar un adecuado plan de vacunación son los estertores de un gobierno que pasa a la historia como uno de los peores.
Es inadmisible que se priorice medidas económicas que favorecen al FMI y se deje en la indefensión en salud a la población.
Los últimos datos determinan un crecimiento de contagios en las grandes ciudades y en la zona rural. Estamos ante otro rebrote del coronavirus por la falta de un plan gubernamental, serio y responsable, y por la falta de disciplina de la población.
Mientras los privilegiados en la vacunación son los cercanos al gobierno y las personas de la “alta clase social”, el pueblo sufre a diario por la falta de alimentos, de empleo, de salud y está enfrentando, como puede, esta pandemia del siglo XXI.
El gobierno que puso Correa, ha dicho que el objetivo sería vacunar a nueve millones de personas con 18 millones de dosis, para lo cual se sigue negociando 16 millones de dosis adicionales, todo ello en medio de un sospechoso secretismo, donde hay privilegios y manejos indebidos.
La reactivación económica depende de la salud y para ello la vacunación es imprescindible e impostergable para toda la población.
Remo Cornejo Luque
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