¡Ya, cambia ése chip!

– ¡Ay Margarita gracias mi muchachita! (…) estaba dando gracias porque tengo mi vista buena y sana-, fue la bienvenida con que doña Juanita, una adulta mayor, con discapacidad severa y postrada en silla de ruedas, recibía a una presentadora de televisión nicaragüense. La charla está en el canal TEDx de Youtube.

Al igual que Margarita yo también me pregunté: ¿Cómo una ancianita (para algunos el fin de su vitalidad), con una enfermedad terminal, discapacidad y sin poder valerse por sí misma, guarda sentimientos de gozo y gratitud? La respuesta es, la esperanza.

Esperanza es la que a muchos nos falta. Nos quejamos de todo, aunque contemos con dos piernas, dos brazos, dos manos para trabajar, y una mente lúcida. La desesperanza es alimentada tóxicamente por: malas noticias, actitudes hostiles, contenidos ácidos, canciones, películas, series, etc. Ahora, hasta pagamos por dosis depresiva extra en plataformas digitales.

Cambia de chip. Cuando tu diálogo interno, esa vocecita, que te habla de fatalidades, que te va a ir mal, que no vales, ¡No la escuches! Revierte ése diálogo. Toma control de la situación y chasquea tus dedos en señal de reversa, por otras ideas esperanzadoras, de autovaloración, que te recuerde que hay gente te guarda cariño y aprecio. Atrapa a tu pareja, a tus hijos, compañeros y colaboradores no sólo en los errores sino en los aciertos, reconózcales el mérito y a usted, también.

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